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Sin límites: ¿por qué las carreras de obstáculos ganan terreno entre los atletas?

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Spartan Race, Tough Mudder y el Inka Challenge son algunas pruebas que nos llevan a conocer más allá de nuestras posibilidades.

Cruzar fosas llenas de lodo, soportar baldes con agua helada, eludir cables con corriente, caminar entre hogueras. Ninguna de estas duras pruebas parece atormentar a los decididos atletas que afrontan una carrera con obstáculos. Curiosamente, pese al alto nivel de riesgo y exigencia que supone este tipo de competencias, cada vez incrementa el número de temerarios atletas que se ponen en la línea de partida de estos retos extremos.

En los últimos años vienen ganando terreno este tipo de pruebas que rompen con los límites conocidos. Ni la maratón de 42K, ni siquiera el triatlón, parecen satisfacer el espíritu aventurero de miles de deportistas que prueban ahora con competencias dignas de un entrenamiento militar.

¿Pero qué lleva a los competidores a someterse a estas misiones límite? En una encuesta en el Reino Unido que hizo la BBC con los participantes de estas pruebas, las respuestas apuntaban al lado “divertido” del evento y la importancia del reto. “Te ayuda a enfrentar y superar tus miedos”, es un eslogan común para este tipo de convocatorias.

Citas obligadas

El Spartan Race es seguramente la competencia mejor posicionada en el circuito. Fundada por Joe De Sena, un ex broker de Wall Street. Surgió con el temido concepto de “carreras de la muerte”. Su primera edición se realizó en 2010 con 500 corredores en Vermount. El circuito suponía que los participantes debían correr, gatear, arrastrarse, nadar, saltar en el escabroso trayecto. El crecimiento fue meteórico. En menos de una década ya hablamos de que la carrera se ha exportado a más de 14 países (Canadá, Corea del Sur, Australia, entre otros), y las ediciones más numerosas pueden llegar a cobijar 10 mil competidores.

Generalmente las pruebas se dividen en tres categorías: Open, Competitive y Elite, de acuerdo al nivel de los participantes. Asimismo las modalidades varían de acuerdo a la longitud del trazado y exigencia de las pruebas

  • Sprint: dirigida para los principiantes. Tiene 5K y 20 obstáculos.
  • Super: el atleta debe superar 25 obstáculos en un trayecto de 12K
  • Beast: la extensión supera los 20K y los 30 obstáculos. Para los más experimentados.
  • También hay carreras endurance (más de 40K) y grupales.

Tough Mudder es otra prueba referente en esta modalidad. La carrera fue diseñada en base a entrenamientos de las fuerzas especiales británicas. En esta prueba se promociona el espíritu colaborativo entre los participantes. La carrera consta de 21 kilómetros sometido a todo tipo de superficies (agua, barro, tierra, césped, cemento, etc) y el trabajo en equipo es determinante en completar el reto. Esta marca ha ganado una impronta de culto entre los amantes de la adrenalina en EEUU. Además se ha instalado en Australia, Inglaterra, Irlanda y Alemania.

El reto local

En el Perú quien ha tomado el timón en estas duros desafíos es Inka Challenge. “La dificultad más grande será vencer tus propios límites”, se lee en sus consignas de competencia. Inspirada en la herencia de la cultura incaica y los chasquis, que atravesaron accidentadas rutas a lo largo del continente americano. En febrero de 2015 se dio la partida a la primera edición. Fue en Playa Blanca, altura del km.96 de la Panamericana Sur donde inició esta historia, que va camino a convertirse en tradición.

Ya lleva nueve ediciones, cambiando locaciones entre Punta Negra, Pachacamac y Santa María. La próxima cita está programada para el 3 de marzo de 2018 y las inscripciones se encuentran abiertas en dos modalidades: 5K con 15 obstáculos y 10k con 22 obstáculos. Para mayores informes en https://www.inkachallenge.pe/

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