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¿Por qué los ejercicios abdominales son tan necesarios?

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Hay diversas posiciones para trabajar la zona abdominal. Sin embargo también hay muchos errores que cometemos al hacerlas.

El trabajo sobre la parte abdominal está muy presente en nuestras acciones cotidianas. Cuando estamos erguidos, sentados o caminando. Pero hay factores como una mala alimentación o una rutina sedentaria que pueden hacernos perder el tono. Para recuperar nos sometemos a diversos tipos de ejercicios. Si nuestra intención es mejorar nuestro nivel competitivo como runner habrá que prestarle especial atención a la zona abdominal.

Los músculos abdominales hacen las funciones de una base sobre la que se articula el peso del tronco. Cuando los ejercitamos conseguimos expulsar el aire de nuestros pulmones, dejando espacio para aire limpio. Nuestra respiración mejora ostensiblemente.

Los abdominales son vitales también para alcanzar equilibrio físico. La falta de fuerza en las abdominales puede ocasionar escoliosis o alguna dolencia en la espalda. A su vez, unos abdominales trabajados evitan que nuestra columna cargue con el peso de mantener el equilibrio corporal.

La estabilidad ganada por el trabajo abdominal mejorará nuestra forma de correr (más erguidos) y aumentará nuestra eficiencia, ya que otros músculos (como los del muslo o la pierna) no tendrán que trabajar para estabiliizarnos.

Cuidados necesarios

Si bien hacer abdominales es un ejercicio recurrente en diversos niveles, suele cometerse algunos errores básicos que a la larga pueden resultar perjudiciales. Incluso algunas de estas equivocaciones surgen de indicaciones extendidas durante varios años en centros de entrenamiento y escuelas.

  • No debe hacerse abdominales con las piernas estiradas: Esta posición acentúa el arco lumbar. Flexionar las piernas contribuye a que la zona lumbar esté apoyada en el suelo, por lo que trabajarán solo los abdominales.
  • No debe fijarse los pies: Sujetar los pies con ayuda externa ayuda al psoasilíaco a hacer palanca para elevar el tronco. La espalda se resiente. Lo idóneo es apoyar los pies sobre una superficie.
  • No cruzar las manos debajo de la nuca: Esta posición puede provocarnos una lesión de cuello. Puede colocarse las manos a los lados de la cabeza.

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