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Cuando Sandra Morris se enteró que estaba embarazada no se planteó dejar de entrenar. Fueron nueve meses de mucho aprendizaje y confrontar viejos mitos.

El día que dio a luz a Cayetano, Sandra Morris lo comenzó fiel a su costumbre: entrenando. Una sesión de spinning en el gimnasio antecedió por algunas horas a las contracciones que la llevaron a la clínica. “Nunca paré en el embarazo. Seguí corriendo, trabajando en la bicicleta estática, de todo un poco”, dice recordando el periodo de gestación.

Había una serie de mitos o creencias instaladas que derribar. Cuando se enteró que estaba embarazada, Sandra, una amante del running desde pequeña, estaba dispuesta a conjugar ese periodo de felicidad con su pasión por las pistas. Sabía que debía enfrentar una serie de temores impuestos socialmente.

No todos los casos son iguales advierte. “Algunas no la pasan mal los primeros meses. Hay otras que tienen náuseas que las tumban a la cama. En mi caso, tuve varias nauseas durante las 19 primeras semanas. Pero tempranito, entre 6 y 8 a.m., me sentía súper bien y lo aprovechaba para entrenar”, anota.

Con una buena predisposición y guardando los cuidado del caso, comenzó una rutina deportiva que la acompañó nueve meses. Hubo algunos ajustes, reacomodos conforme pasaba el tiempo. Pero siempre había un rato del día destinado a quemar calorías. ¿Cuáles fueron los principales mitos que enfrentó?

No es una enfermedad

“Antes se pensaba el embarazo como una enfermedad, tenías que quedarte quieta, no podías moverte ni caminar mucho. Nada de esfuerzos. No es así. Si siempre has tenido una vida activa, eres una persona saludable, conversando con tu doctor puedes seguir con la actividad física”.

Sí se puede

“Hice ejercicio en todo mi embarazo. Cuidándome obviamente. Embarazada sí puedes correr, hasta que no te sientas incómoda. Eso sí, siempre y cuando corrías antes de salir embarazada. No vas a volverte deportista recién cuando estás en ese estado”.

Cuestión de calorías

“El consumo de agua para una embarazada debe ser mayor y la alimentación debe ser muy balanceada, evitando tantas calorías de productos procesados y de dulces (aunque a veces en inevitable). Si sigues una rutina deportiva durante tu embarazo debes cuidar que estés consumiendo las calorías necesarias y que estés ganando el peso debido.  Mientras más avanzado esté el embarazo, más calorías vas a necesitar.  Aunque eso de “comer por dos” ¡no es cierto!”

Reacomodos de hábitos

Pero hay cambios en el entrenamiento que se deben asumir como naturales por la gestación. Sandra entendía que la exigencia no debía ser la misma y tuvo que prescindir de algunos trabajos o sustituirlos por otros más flexibles.

“Empecé a correr menos cantidad de kilómetros, a un paso más lento. El ritmo va a depender de cómo te sientas, cada semana  vas a necesitar adaptarte al nuevo peso que llevas y por eso irás más lento. Tus pulsaciones suben, estás más cansada, siente un poco de incomodidad. Dejé de hacer entrenamientos fuertes, intensos, sobre todo los cambios de ritmo. También dejé de hacer cuestas. Solía hacerlas en la subida de Armendáriz”, refiere.

“Bajé bastante la cantidad de peso con la que practicaba. No hacía saltos ni saltaba soga. Todo lo que supone impacto hay que dejar de hacerlo. No arriesgar a perder el equilibrio, una caída no sería nada bueno. En la calle dejé de montar bicicleta y empecé a hacer spinning que tenía menos impacto. También elípticas” anota.

Sin rivales

Acostumbrada a competir y dar batalla en diversas carreras pedestres (ha participado en maratones como Boston, Nueva York, Berlín, Lima), Sandra comprendió que tocaba el momento de dejar en stand by las aspiraciones competitivas. “Pienso que embarazada no se debería competir, puedes meterte a carreras pero tomarlas de modo relajado. Tener una meta deportiva embarazada no es la mejor opción. Estás llevando a una persona dentro tuyo y lo último que quieres es exigirte al máximo ya que podría tener consecuencias negativas”, refiere.

El retorno post parto

Volver a la actividad deportiva después de dar a luz es un momento que debe tomarse con calma. Para Sandra, quien precisamente atraviesa esa etapa, el regreso debe ser progresivo y debe tomarse en cuenta la naturaleza del parto. Si bien ella tuvo un parto natural, hay otros casos donde las precauciones deben ser mayores.

“Con una cesárea demora más la recuperación del cuerpo. El tiempo total de descanso debe ser como mínimo de cuatro semanas para recuperarse y adaptarse a la nueva vida.  Para arrancar debes comenzar con una rutina suave, interdiaria, nada de impacto en el suelo pélvico. Para arrancar a correr debes esperar unas semana más ya que tu cuerpo ha sufrido una gran transformación y debe recuperarse antes de volver a un deporte de alto impacto”, apunta.

Sandra ha vuelto a trotar. Pronto la tendremos nuevamente en las lides competitivas. Y ahora con una mayor motivación para ir adelante.

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