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Cerveza y running: diez años de los ‘Beer Runners’

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Un hábito que rompe con viejas creencias cobra fuerza en Europa y EEUU. Para ellos no hay mejor bebida para rehidratarse que una cerveza.

A fines de 2007, David April y Eric Fiedler decidieron poner en práctica aquellos estudios que referían una relación provechosa entre la cerveza y el deporte. Contra los escépticos iniciaron en su barrio de Fishtown (Filadelfia) la costumbre de hidratarse con la espumosa bebida después de largas carreras. Otros feligreses se sumaron al rito y así nacería Fishtown Beer Runners Club, bajo la consigna que la cerveza es el mejor refresco para revitalizarse después de correr.

Años después sucedería un encuentro relevante. Los fundadores del grupo contactaron al estudioso que había roto aquel mito negativo sobre la cerveza para agradecerle. El español Manuel Castillo Garzón, catedrático de la Universidad de Navarra, y autor de la investigación “La idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo de los deportistas”, les devolvió el gesto con una invitación a la lectura de su tesis doctoral. Esa visita fue decisiva para que surja en España una filial de Beer Runners. En cinco años el número de corredores de estos grupos ya suman más de 20 mil repartidos en cerca de 50 ciudades. Es el país donde cobró mayor fuerza el fenómeno.

Respaldo científico

“Por su composición, características organolépticas y su bajo contenido alcohólico, la cerveza, ingerida en dosis moderadas por personas adultas habituadas a su consumo, puede suponer una bebida complementaria al agua para rehidratarse tras la práctica deportiva” menciona el investigador Manuel Castillo en su estudio.

Estudios de otros científicos han seguido la línea trazada por Castillo. Algunos muestran que el lúpulo de la cerveza tiene propiedades antiinflamatorias, o que su consumo moderado aumenta el colesterol bueno que protege el corazón, o potencia el crecimiento de las bacterias del estómago que evitan una úlcera. Cada vez es mayor el soporte científico que apoya el consumo moderado de la cerveza después del entrenamiento.

Para April, además de la composición propia de la bebida, este tipo de iniciativas promueven la sociabilidad ligados al deporte. “El sentido es construir comunidad, establecer relaciones gente y eso nos ayude a ser mejores personas”, dice entre las consignas del grupo. Entre los aficionados hay gente de diversas edades (a partir de la mayoría de edad)y niveles de entrenamiento. Principantes o avanzados, todos terminan confundiéndose al final, después de estirar, en el bar. Es un grupo mixto, donde la única condición es tener ganas de pasarla bien.

La costumbre ha crecido tanto en la península ibérica que ya se han celebrado más de 20 competencias con esta temática. Después de unos 10K, la espuma de la cerveza pinta mejor.

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