Inicio ARTICULOS Armour Challenge: prueba para valientes

Armour Challenge: prueba para valientes

37
0
Compartir

El último 17 de noviembre 70 deportistas se sometieron al desafío extremo de Under Armour en la playa Agua Dulce

Viernes 7:30 p.m. Cientos de luces iluminan la pista de la Costa Verde. El denso tráfico se ve como un río de colores fosforescentes desde la playa Agua Dulce, en Chorrillos. Ahí, de a pocos, va reuniéndose un buen número de deportistas para cerrar la semana laboral de la mejor manera: entrenando.

No hay caras largas ni muestras de desagrado. El agotamiento o el estrés propio de la semana parece haber quedado arriba del malecón, en la rutinaria ciudad. Aquí, a pocos metros del mar, la gente se alista para poner a prueba su condición física y fuerza mental. Aceptaron un desafío y había que hacerle frente. “La competencia más exigente del año”, “Uno de los entrenamientos más duros del mundo” eran las frases con las que se había publicitado el Armour Challenge, una prueba de resistencia propia de un régimen militar.

Un perímetro de 300 metros bordea el circuito preparado para la ocasión. Serán diez pruebas que en pocos minutos exigirán a distintos músculos. Los temerarios asistentes van colocándose la camiseta verde, el uniforme de batalla para esta noche. Son casi las 8 p.m. La música ambiental decae y deja el protagonismo al sonidos de las olas y la voz del anfitrión que celebra a los 70 participantes. La mayoría no se conoce, pero el trabajo en equipo aflora cuando dividen la masa en grupos de siete. Cada uno escucha con atención las indicaciones.

Será un minuto por prueba y cuatro rondas totales. Sin mayor preámbulo, el primer tándem de valientes salta al estrado montado en el centro del predio. Ahí inicia el circuito. La masa verde empieza a desplegarse por los diez puntos del recinto. Planchas, saltos, skipping, cuerdas, resortes, pesas y ejercicios comando son algunas de las pruebas que conforman la exigente rutina. Los rostros dejan ver muestras de cansancio, pero no hay abandonos. Mujeres y hombres van soltando frases de apoyo entre ellos. Cada miembro incita al resto de su grupo a seguir. Los instructores verifican que todo esté en orden y empujan con arengas.

Cerca de una hora después, el pitazo marca el final del último grupo. El desafío parece haber concluido y los sobrevivientes sonríen. Pese a la extenuante labor no hay héroes caídos. Sin embargo, aún queda tiempo para una prueba más. El tributo al esfuerzo debía personificarse en dos ganadores. Después de sobreponerse a los retos de cuclillas y fuerza de brazos, ya tenemos a los vencedores. Luis Prutschi y Laura Battistino sonríen mientras posan con los trofeos.

Una postal final grafica el espíritu de la noche. Participantes, instructores y organizadores se fundan en un solo grupo y prometen volver el próximo año por más adrenalina.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here